Hollywood Unseen.

Hollywood siempre sabe cómo sorprendernos con la época clásica del cine. Es el caso del nuevo libro llamado Hollywood unseen, de ACC Editions. El libro recoge las fotografías de una colección de John Kobal.

Kobal, nacido en Austria en 1904, se enamoró del cine de Hollywood cuando vio una película de Rita Hayworth. Su sueño era poder estar en los escenarios, pero la vida le llevó por un camino distinto, convirtiendo su colección, de más de 200.000 fotos, en una de las más importantes de la industria, y considerándola el principal banco de imágenes de esta industria.

Hollywood unseen recupera las fotos más desconocidas de las estrellas de Hollywood de los años treinta, cuarenta y cincuenta. Algunos de ellos ya eran muy famosos, pero otros no tanto. Estas fotografías muestran como la industria cinematográfica estadounidense buscaba que sus estrellas pareciesen inalcanzables y eternas.

Todas las fotografías tiene el mismo tono casual, de actitudes relajadas y alejadas de las poses tan trabajadas de las fotos oficiales de los estudios. Sin embargo, todas son un montaje. Las imágenes tienen una gran iluminación, con poses muy cuidadas y estudiadas para poder vender de mejor manera la imagen privada de las estrellas, y descubrirles de manera muy positiva al público.

Aquí os dejo alguna de las imágenes del libro.

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Un beso de película y hasta próximas entradas!

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Discurso final “El Gran Dictador”

He visto numerosas veces “El Gran Dictador”, he visto numerosas veces el discurso final de esta película, pero creo que nunca me había emocionado tanto como esta última vez. Quizás sea por el momento que estamos viviendo, quizás, porque después de 70 años hay cosas que siguen sin cambiar.

Para mí es una de los finales más asombrosos del cine, no tiene los grandes efectos especiales de las películas de hoy en día y el amor no acaba triunfando, pero  tiene al gran Charles Chaplin y un mensaje que hace reflexionar a todos los niveles, y para mí, es una de las cosas más maravillosas que tiene el cine. Hace pensar, replantearnos las cosas y todo por una imagen o una simple frase. Por ello os animo a ver este gran clásico del cine, y a que disfrutéis de uno de los más grandes del cine.

http://www.youtube.com/watch?v=he26DAbk3Sw (Discurso final. “El gran Dictador”)

“Lo siento.

Pero… yo no quiero ser emperador. Ese no es mi oficio, sino ayudar a todos si fuera posible. Blancos o negros. Judíos o gentiles. Tenemos que ayudarnos los unos a los otros; los seres humanos somos así. Queremos hacer felices a los demás, no hacernos desgraciados. No queremos odiar ni despreciar a nadie. En este mundo hay sitio para todos y la buena tierra es rica y puede alimentar a todos los seres. El camino de la vida puede ser libre y hermoso, pero lo hemos perdido. La codicia ha envenenado las armas, ha levantado barreras de odio, nos ha empujado hacia las miserias y las matanzas.

Hemos progresado muy deprisa, pero nos hemos encarcelado a nosotros mismos. El maquinismo, que crea abundancia, nos deja en la necesidad. Nuestro conocimiento nos ha hecho cínicos. Nuestra inteligencia, duros y secos. Pensamos demasiado, sentimos muy poco.

Más que máquinas necesitamos más humanidad. Más que inteligencia, tener bondad y dulzura. Sin estas cualidades la vida será violenta, se perderá todo. Los aviones y la radio nos hacen sentirnos más cercanos. La verdadera naturaleza de estos inventos exige bondad humana, exige la hermandad universal que nos una a todos nosotros.

Ahora mismo, mi voz llega a millones de seres en todo el mundo, millones de hombres desesperados, mujeres y niños, víctimas de un sistema que hace torturar a los hombres y encarcelar a gentes inocentes. A los que puedan oírme, les digo: no desesperéis. La desdicha que padecemos no es más que la pasajera codicia y la amargura de hombres que temen seguir el camino del progreso humano. 

El odio pasará y caerán los dictadores, y el poder que se le quitó al pueblo se le reintegrará al pueblo, y, así, mientras el Hombre exista, la libertad no perecerá.

Soldados: No os entreguéis a ésos que en realidad os desprecian, os esclavizan, reglamentan vuestras vidas y os dicen qué tenéis que hacer, qué decir y qué sentir. Os barren el cerebro, os ceban, os tratan como a ganado y como carne de cañón. No os entreguéis a estos individuos inhumanos, hombres máquina, con cerebros y corazones de máquina. Vosotros no sois ganados, no sois máquinas, sois Hombres. Lleváis el amor de la Humanidad en vuestros corazones, no el odio. Sólo los que no aman odian, los que nos aman y los inhumanos.

Soldados: No luchéis por la esclavitud, sino por la libertad. El el capítulo 17 de San Lucas se lee: “El Reino de Dios no está en un hombre, ni en un grupo de hombres, sino en todos los hombres…” Vosotros los hombres tenéis el poder. El poder de crear máquinas, el poder de crear felicidad, el poder de hacer esta vida libre y hermosa y convertirla en una maravillosa aventura.

En nombre de la democracia, utilicemos ese poder actuando todos unidos. Luchemos por un mundo nuevo, digno y noble que garantice a los hombres un trabajo, a la juventud un futuro y a la vejez seguridad. Pero bajo la promesa de esas cosas, las fieras subieron al poder. Pero mintieron; nunca han cumplido sus promesas ni nunca las cumplirán. Los dictadores son libres sólo ellos, pero esclavizan al pueblo. Luchemos ahora para hacer realidad lo prometido. Todos a luchar para liberar al mundo. Para derribar barreras nacionales, para eliminar la ambición, el odio y la intolerancia.

Luchemos por el mundo de la razón.

Un mundo donde la ciencia, el progreso, nos conduzca a todos a la felicidad.

Soldados: En nombre de la democracia, debemos unirnos todos.”

 

Un beso de película y hasta próximas entradas!